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Ochenta años después, reconstruyen el primer avión que llegó a Ushuaia

Un aviador alemán hizo el vuelo pionero a la ciudad en 1928. Ahora fabrican una réplica a escala real.









El 28 de enero de 1931 el hidroavión del alemán Gunther Plüschow se desplomaba sobre las aguas frías del brazo Rico del lago Argentino, Santa Cruz. El primer aeroplano en posarse en Tierra del Fuego, desde el cual se hicieron también los primeros registros documentales del extremo sur argentino y chileno, quedaba destrozado. Plüschow y su acompañante, el mecánico Ernest Dreblow, morían con la misión cumplida.
Alguien, tal vez desconcertado con tanta intrepidez, le había preguntado a Plüschow tiempo atrás qué se proponía. Usó cuatro verbos para describir su aspiración: navegar, filmar, volar, mostrar. "Mostrar toda esa belleza". Hablaba de la Patagonia...
Ahora mismo, en el hangar 4 del Museo Aeronáutico de la Fuerza Aérea en Morón, tres personas guiadas por el técnico aeronáutico Eduardo Ayre están terminando una réplica a escala real del Heinkel HD 24, el avión de Plüschow. Es uno de los sueños del historiador especializado en Plüschow Roberto Litvachkes. "Es la única réplica de este avión en el mundo, a pesar de que tanto en Alemania, como en Chile, Suecia e incluso China tienen relación con esta historia". Su destino final es el Aero Club de Ushuaia. "Con ese avión empezó la historia de la aeronavegación en Tierra del Fuego", dice Luis Cuniberti, de ese Aero Club. Será un homenaje y también un nuevo atractivo turístico de la región, tan visitada por extranjeros. Antes, será exhibido en Puerto Madero.
El avión y su réplica, sin la historia, serían nada. Los bautismos hechos por Plüschow hablan por él. Al avión Heinkel, biplaza, bimotor, Plüschow lo llamó Tsingtau D 1313. + es el lugar de China que le dio a Plüschow fama en Alemania. Era su destino como observador aéreo cuando estalló la Primera Guerra. Lo persiguieron los japoneses, y luego los ingleses. Narró su escape en el libro "Las aventuras del aviador de Tsingtau", que vendió 600.000 ejemplares.
Entre tantas cosas, habla ahí de la "asociación que se creaba entre los medios de comunicación, los constructores de aviones y los aviadores que se proponían batir récords de aviación o realizar osadas expediciones".
Los viajes de Plüschow tenían sponsors y él devolvía contando sus hazañas en libros y películas. "Los diarios tenían páginas completas dedicadas a las hazañas de aviación", dice Litvachkes sobre la época. En 1930 presentó en Buenos Aires "El Cóndor de Plata sobre Tierra del Fuego". La película en la que documentó su viaje en la Feuerland, aborígenes en Brasil, los gauchos de la pampa argentina y los onas fueguinos.la actividad económica de los lugares que pisaba. También grabó el ensamble de su avión, que había llegado a Punta Arenas en barco, desarmado en cajas. Ya en ese momento estaba en la historia de la aeronavegación argentina al haber completado el 3 de diciembre de 1928 el primer vuelo de Magallanes (hoy Punta Arenas, Chile) a Ushuaia con una saca de correo.
Navegar, filmar, volar, mostrar. Sabemos que navegaba en la Feuerland y volaba en el Tsingtau. No sabemos cómo llamaba a su cámara de 16 mm. Kinamo Zeiss, su instrumento de filmación. Podemos darnos el permiso de pensar un nombre. En castellano.